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EL AMOR POR EL ARTE 2

Marietta Negueruela septiembre 21, 2020 0 comments

EL AMOR POR EL ARTE – 2 –

Por aquellos tiempos, vivía con mis padres y hermanos en Palencia (una pequeña ciudad de provincias del norte de Castilla y León) y la vida cultural y artística no era muy intensa, pero mi curiosidad consiguió que sacara partido a muchas cosas.

En primer lugar, nuestro hogar era un entorno artístico y creativo y además todo lo que sucedía en la ciudad culturalmente, ya fuera teatro, conciertos, exposiciones… intentaba devorarlo.

Asistí a unas jornadas en la Delegación de Cultura de Palencia, (donde años más tarde expondría mis cartones ondulados), tituladas Iniciación al Arte, Una de las conferencias fue impartida por el periodista y crítico de arte Santiago Amón.

A Santiago Amón daba gusto escucharle, aunque residía en Madrid, tenía mucha vinculación con Palencia, el pobre años después moriría en un trágico accidente de helicóptero en la sierra de La Cabrera de Madrid, cuando se dirigían a la inauguración del monasterio de Santa María La Real de Aguilar de Campoo, hoy día sede del Románico Palentino. YA he dicho que escucharle era una delicia, una de las anécdotas que contó Amón para explicar a Miró, fue reveladora e inolvidable; Estaba el en algún acto y una señora muy elegante se le acercó para decirle que a ella no le gustaba nada Miró, que pintaba como su nieto a lo que él la respondió; No, señora su nieto pinta como Miró.

Durante toda mi vida en España he oído la frase” a mí Dalí me parece un genio, de Picasso me gusta la Época Azul y la Época Rosa, pero Miró, no me gusta nada” cada vez que he escuchado esa frase, me indicaba el nivel de preparación y conocimientos de arte contemporáneo en la persona que lo decía. Pues bien, escuchar a gente como Santiago Amón ampliaba conocimientos e inquietudes, quedaba claro que Miró había creado un lenguaje propio y lo había hecho universal, todo el mundo conoce a Miró, los niños pintan Mirós, no por nada es el pintor español más deseado para adquirir y su valor sube año tras año.

Volviendo a mi formación académica, creo recordar que pasé por algún curso monográfico en la escuela de Artes y Oficios, hoy día escuela de artes, pero no recuerdo bien si fue de modelado o algo por el estilo, tengo un recuerdo frugal de estar con los palos de modelar y el barro.

Mi madre me apuntó a clases de pintura con una señora en un piso espantoso que no me gustó nada, yo creo que era más por ayudar a la señora que había venido de no sé dónde, así que no creo que asistiera a muchas clases.

Mis inicios fueron autodidactas con más pasión por el color y la pintura que oficio, pasado un tiempo me mandaron interna a Segovia, y allí comencé asistir a unos cursos monográficos por la tarde, de dibujo y pintura, en la Escuela de Artes, llamada La Casa de los Picos. Esa experiencia fue estupenda, tuve la suerte de tener como profesor de dibujo a Rafael Baixeras, era tan buen profesor que en muy poco tiempo mejoró muchísimo mi dibujo.

Lo primero me enseñó a mirar, lo más importante, recuerdo que el primer día no sabía ni como mantener la mano firme, tenían esos caballetes de madera en los que te sentabas y el papel apoyaba sobre la madera en vertical y claro yo había dibujado mucho en horizontal apoyando la muñeca, después medir, fundamental y lo más importante criticas positivas, un gran profesor.

En pintura no tuve tanta suerte con el profesor, hablaba muy alto, como riñendo y bajando la moral, mejor no digo el nombre.

Fueron tiempos de aprendizaje, sensibilidad y experimentación, con los ojos bien abiertos a todo lo que sucedía a mi alrededor, que era mucho.

La escuela de arte de Segovia era un lugar muy vivo, con grandes profesores, que nos invitaban a participar en la vida cultural de Madrid que, debido a su cercanía, lo ponía fácil.

Recuerdo un viaje a la Fundación Juan March, que organizó el profesor Contreras para visitar una exposición antológica de Matisse, impresionante, desde ese momento entendí que para conocer a un artista lo mejor son las exposiciones antológicas, es donde ves la evolución del artista desde sus primeras obras y como llega al resultado final, unido al estudio de sus biografías.

En esa exposición descubrí a uno de mis maestros de la pintura.

En ese viaje también fuimos a ver una muestra de Broto en la Galería CENTRAL de la calle Prim.

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